¿Me pueden despedir por bajo rendimiento? Todo lo que debes saber para defenderte
Respuesta rápida: ¿Es legal que te echen por no llegar a los objetivos?
Sé perfectamente por lo que estás pasando. Que te digan que "no rindes lo suficiente" es un golpe directo a tu autoestima y a tu profesionalidad. Te genera una sensación de injusticia y de impotencia, especialmente si sabes que te dejas la piel cada día en tu puesto. Es normal que te sientas perdido y con un nudo en el estómago.
La respuesta corta es sí, es legal, pero es el despido más difícil de ganar para una empresa en un juzgado. El despido por bajo rendimiento se considera un despido disciplinario (basado en el Artículo 54.2.e del Estatuto de los Trabajadores). Para que sea válido, la empresa no puede simplemente "decir" que trabajas poco; debe demostrar que tu bajada de rendimiento es voluntaria, grave y continuada. Si no pueden probar esto con números y comparativas reales, el despido es improcedente y te deben pagar la indemnización máxima.
Es fundamental recalcar que, si esta acusación llega mientras estás recuperándote de una enfermedad, las reglas del juego cambian radicalmente. Te invito a leer nuestro artículo sobre despidos durante una baja médica para conocer cómo te protege la Ley Zerolo en estos casos.
Este tipo de cese suele ser una estrategia que algunas empresas usan para intentar ahorrarse la indemnización de 33 días por año. Para entender cómo se diferencia este de otros tipos de salidas, consulta nuestra guía completa sobre despidos en España 2026.
Explicación con la ley en la mano: El Artículo 54.2.e del ET
El Estatuto de los Trabajadores, en su artículo 54, detalla los motivos por los que una empresa puede echarte sin pagarte indemnización. El punto "e" habla específicamente de la "disminución continuada y voluntaria en el rendimiento de trabajo normal o pactado".
Pero no te asustes. El Tribunal Supremo ha puesto el listón muy alto para las empresas. No basta con una mala semana o con que las ventas hayan bajado en general. Para que un juez le dé la razón al jefe, se deben cumplir tres requisitos sagrados:
- Voluntariedad: Deben demostrar que rindes menos porque quieres, no porque estés cansado, falto de formación o porque las herramientas de la empresa fallen.
- Continuidad: No vale un bajón de tres días. Debe ser una tendencia que se mantenga en el tiempo (normalmente meses).
- Gravedad: La bajada debe ser significativa y causar un perjuicio real a la empresa.
Si la empresa no tiene pruebas de estos tres puntos, el despido "barato" se convierte en un despido improcedente en cuanto un profesional legal toma las riendas del caso.
Lo que nunca debes hacer (Errores frecuentes)
En momentos de pánico, es fácil cometer errores que luego lamentamos en el juicio. Evita estos fallos típicos:
- Creerte lo que dice la carta: La empresa va a intentar que te sientas culpable para que no reclames. No asumas que eres un "mal trabajador" solo porque lo ponga un papel redactado por un abogado empresarial.
- Firmar "Conforme": Este es el error número uno. Si firmas sin poner "No conforme", estás admitiendo implícitamente que los hechos que narran son ciertos.
- No guardar pruebas de tus logros: Muchas veces la empresa borra el acceso al correo o a los sistemas informáticos en cuanto te dan la carta. Si tienes emails de felicitación, capturas de tus objetivos cumplidos o informes positivos, guárdalos antes de que sea tarde.
- Pensar que el "objetivo" del contrato es ley: A veces los contratos incluyen objetivos imposibles de cumplir. La ley dice que el rendimiento debe ser el "normal o pactado", pero los jueces entienden que lo pactado debe ser real y alcanzable.
Historias reales: El bajo rendimiento en el mundo real
El caso de Javier: Los objetivos "fantasma"
Javier es comercial. Su empresa le puso un objetivo de 50 ventas al mes, mientras que el resto de sus compañeros hacían una media de 15. Javier hacía 20 (más que la media). La empresa lo despidió por bajo rendimiento al no llegar a los 50. Resultado: El despido fue improcedente. El juez dictaminó que el rendimiento de Javier era superior al normal de la oficina y que los objetivos de la empresa eran abusivos e irreales.
El caso de Elena: El bajón tras un conflicto
Elena era una excelente administrativa, pero tras una fuerte discusión con su jefe por las vacaciones, dejó de contestar emails, empezó a llegar tarde y sus informes estaban llenos de errores básicos. La empresa le envió tres amonestaciones por escrito durante tres meses avisándole de que su actitud debía cambiar. Elena ignoró los avisos. Resultado: El despido fue procedente. Aquí hubo continuidad, voluntariedad (tras el conflicto) y avisos previos que Elena no atendió.
El caso de Ricardo: La falta de herramientas
Ricardo trabajaba en un almacén. La empresa cambió el software de gestión por uno mucho más complejo y no le dio formación. Ricardo empezó a tardar el doble en preparar los pedidos. Lo echaron por bajo rendimiento. Resultado: El despido fue improcedente. El bajo rendimiento no era voluntario, sino causado por la falta de medios y formación que la empresa debía haber proporcionado.
Guía paso a paso: ¿Qué hacer si te entregan la carta hoy?
- Firma con un rotundo "NO CONFORME": Escribe estas palabras junto a la fecha y tu firma. Es tu declaración de resistencia legal.
- Revisa si hay amonestaciones previas: Un despido por bajo rendimiento "por sorpresa" (sin que te hayan avisado o sancionado antes por escrito) suele ser declarado nulo o improcedente. La empresa debe darte la oportunidad de corregir tu conducta.
- Busca testigos: Compañeros que puedan dar fe de que las herramientas fallaban, de que los objetivos eran una locura o de que tu carga de trabajo era inasumible.
- No entregues tus dispositivos de inmediato: Si tienes el móvil o el ordenador de la empresa, asegúrate de recuperar cualquier prueba de tu buen trabajo antes de devolverlos.
- Impugna en el plazo de 20 días: El tiempo vuela. Presenta la papeleta de conciliación cuanto antes. Recuerda que la carga de la prueba la tiene la empresa: son ellos los que tienen que demostrar que eres un "mal trabajador", no tú el que tiene que demostrar que eres bueno.
¿Cuándo necesitas buscar ayuda profesional externa?
Como habrás visto, este despido es una batalla de matices técnicos. Es vital que busques a un abogado laboralista o a un graduado social si te encuentras en alguno de estos escenarios:
- La empresa utiliza estadísticas y gráficos complejos en la carta de despido para abrumarte.
- Te han echado después de quejarte por tus condiciones laborales o pedir un derecho (represalia).
- Llevas muchos años en la empresa y la indemnización que intentan ahorrarse es elevada.
- Te ofrecen un "pacto de silencio" a cambio de una pequeña cantidad económica.
No permitas que una etiqueta de "bajo rendimiento" manche tu historial ni te deje sin el dinero que te corresponde por tus años de esfuerzo. El despido disciplinario es una herramienta seria que no puede usarse a la ligera para cuadrar las cuentas de una empresa. Infórmate, respira hondo y busca un profesional experto que hable por ti. Tienes derechos y la ley está diseñada para que se cumplan, especialmente cuando intentan usarlas de forma injusta contra ti.